
En un contexto atravesado por el crecimiento de la precarización, los conflictos laborales y las denuncias por violencia de género en espacios de trabajo, la ONG La Fortaleza de Evas informó haber participado en más de 800 reincorporaciones laborales durante los últimos ocho años, consolidando un modelo de intervención basado en acompañamiento territorial, formación y gestión judicial de conflictos.
La organización desarrolla tareas de orientación, capacitación y acompañamiento para trabajadoras y trabajadores que denuncian situaciones de hostigamiento, discriminación, persecución sindical y vulneración de derechos laborales.
Según datos relevados por La Fortaleza de Evas, gran parte de las intervenciones estuvieron vinculadas a medidas cautelares, presentaciones judiciales, conflictos sindicales y estrategias de defensa frente a despidos y situaciones de violencia laboral.
“La violencia laboral no se resuelve solamente con campañas de concientización. Hace falta intervención territorial, acompañamiento y decisión de actuar”, afirma Eva Serrano, presidenta de La Fortaleza de Evas. “Mientras gran parte de los conflictos quedan invisibilizados, nosotros trabajamos sobre casos concretos, con personas concretas y consecuencias reales”.
Durante los últimos años, la ONG amplió además su presencia en espacios de formación sindical con perspectiva de género, campañas de concientización y acciones de acompañamiento vinculadas a violencia laboral y acceso a derechos.
El crecimiento de este tipo de organizaciones ocurre en un escenario donde las denuncias por violencia y acoso laboral comenzaron a ocupar un lugar cada vez más visible dentro del debate público, especialmente en sectores laborales atravesados por altos niveles de precarización y conflictividad.
Las más de 800 reincorporaciones laborales impulsadas durante los últimos años no sólo reflejan una cifra de gestión. También muestran el crecimiento de una red de acompañamiento construida desde el territorio, con intervención directa sobre conflictos reales y con una fuerte articulación entre formación, organización comunitaria y acceso a herramientas judiciales.
En un escenario donde la violencia laboral dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una problemática estructural cada vez más visible, el crecimiento de organizaciones territoriales como La Fortaleza de Evas expone también otra realidad: la necesidad de respuestas concretas frente a conflictos que muchas veces avanzan en silencio dentro de los espacios de trabajo.