Los pedidos de incursión presidencial para gestionar la disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo no obtuvieron respuesta. El miedo a “poner el gancho”. Adorni declara y genera bronca por la parálisis. Kicillof, apretado por sus “compañeros”. La primera gran pelea de Jorge Macri

Con la evidencia empírica de que el presidente Javier Milei no tomará un rol de árbitro en las disputas de poder que tenga su hermana Karina con Santiago Caputo, los hombres y mujeres que gestionan el gobierno libertario aceptaron que la situación difícilmente cambiará y se resignan a llevar adelante las tareas con ese problema ya internalizado. Esa disputa se observa en la cúpula de poder, pero también -en demasía- en las segundas líneas que toman decisiones con temor a quedar presos de la interna en alguna operación cruzada. “Hay mucho cagazo. Es lamentable pero es la verdad porque en todos lados hay funcionarios de ambos sectores. Y nadie confía”, reconoció un cuadro técnico al frente de un organismo. Para peor, toda noticia que golpee al entorno de la secretaría general de la Presidencia es visto por ese bando como un mensaje interno y viceversa.
Este panorama está lejos de frenar. El ejemplo más concreto es la reforma laboral. Otros proyectos que tensan al poder real podrían terminar igual, más allá de lo que diga el Congreso. El debate para aprobar el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) podría seguir ese camino. Allí se da algo curioso. Fue el canciller Pablo Quirno quien mandó a frenar el avance. La pregunta que se hizo al respecto el área de Federico Sturzenegger es en base a qué. “Ahí es una pelea de laboratorios nacionales que buscan frenar a toda costa el cambio. El lobby es enorme”, reconoció un empresario al tanto de la disputa. La Cámara que nuclea a estas empresas, CILFA, apuesta a estirar los tiempos. La creencia es que si a Donald Trump le va mal en noviembre como las encuestas preven, todo lo negociado entre su administración y la de Milei entrará en debate
Por lo pronto, durante mayo tendrá su primer test legislativo con un recinto segmentado como nunca antes. Buscará ampliar el Presupuesto producto de la inflación. ¿La razón? Lo aprobado para este año contemplaba, como marcó el Estado nacional, una inflación del 10 por ciento. Ahora buscará ampliarlo un 15,5 más (total de 25,5%). Tiene lógica, ya que en el primer trimestre los aumentos de precios registrados por el INDEC rozaron el 10%. Para esa ampliación necesita el aval legislativo. El bloque más importante lo lidera Pilar Ramírez, los ojos de Karina Milei en la Ciudad. Los votos no llegarían por esa vía ya que sería admitir una inflación muy por encima de lo anunciado por el Presidente. ¿Entonces? La pecera que sigue es la peronista. Allí están dispuestos a acordar a cambio de avanzar con iniciativas propias.
Falta un tercero en el juego: Horacio Rodríguez Larreta. El ahora legislador que ya dijo que buscará ser jefe de gobierno tendrá votos clave para el futuro presupuestario del PRO. Además de este tema, será interesante escuchar si Larreta tiene algo para decir acerca de la salida de Carlos Frugoni del ministerio de Economía de la Nación. Es que el ahora ex funcionario no declaró siete (si, siete) propiedades en Miami. ¿Cuándo hizo semejante patrimonio? Quizás su pasado al frente de AUSA y de la polémica obra del Paseo del Bajo tengan algo que ver.