En la ciudad de San Miguel de Tucumán, el Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio (SEOC Tucumán) atraviesa una situación de extrema gravedad institucional. Según denuncias internas y testimonios coincidentes, no se estarían pagando los salarios ni los aguinaldos a trabajadores del propio sindicato, en un contexto marcado por un profundo vaciamiento de fondos y una conducción que evita dar explicaciones públicas.
La falta de pago de sueldos y aguinaldos no es un hecho aislado ni una demora administrativa menor. Fuentes gremiales señalan que la situación se arrastra desde hace semanas, mientras las cuentas no se transparentan, no se informan estados financieros y no existe comunicación oficial clara hacia los trabajadores afectados. El silencio de quienes hoy se presentan como autoridades solo incrementa la incertidumbre y el temor dentro del sindicato.
En este marco, distintas voces internas advierten que lo que comenzó como un conflicto de conducción ya habría derivado en una situación mucho más grave, donde se estaría ejerciendo el control del sindicato sin legitimidad, manteniendo cargos, firmas y decisiones pese a haber perdido respaldo institucional. La figura de “Serafín Páez” es mencionada de forma reiterada como responsable político de una gestión que dejó al SEOC Tucumán sin capacidad de cumplir con sus obligaciones básicas.
Trabajadores consultados por El Sindicalista coinciden en que no pagar salarios ni aguinaldos constituye una forma directa de violencia económica, más aún cuando se trata de empleados sindicales que dependen de esos ingresos para sostener a sus familias. “El sindicato que debería defender derechos hoy no paga los nuestros”, resume un trabajador del SEOC Tucumán.
Desde sectores gremiales se advierte además que seguir actuando como conducción sin legitimidad, administrando recursos y ocupando cargos, ya no puede considerarse una simple interna sindical, sino que podría configurar una usurpación ilegal de títulos y un esquema organizado de administración irregular, con posibles derivaciones penales. “Cuando se vacían fondos, no se pagan sueldos y se sigue firmando como autoridad, el problema deja de ser político y pasa a ser legal”, señalan.
Frente a este escenario crítico, existe un dato clave que la actual conducción evita mencionar. El 12 de diciembre de 2025, en el marco de una Asamblea Extraordinaria, fue designada una Junta Provisional, con el objetivo de normalizar el SEOC Tucumán, recuperar el manejo bancario y restablecer el pago de salarios y aguinaldos adeudados. Según pudo saber este medio, la Junta Provisional ya se encuentra avanzando en el ordenamiento institucional y financiero, paso indispensable para frenar el vaciamiento.
Para muchos trabajadores, la asunción plena de la Junta Provisional representa la única salida posible ante una situación que amenaza con profundizarse. La normalización no aparece como una disputa de poder, sino como una necesidad urgente para proteger fuentes de trabajo, garantizar ingresos y recuperar la legalidad del sindicato.
El caso del SEOC Tucumán vuelve a encender una alarma conocida en el movimiento obrero: cuando una conducción se apropia del sindicato como si fuera un bien personal, las primeras víctimas son siempre los trabajadores. Hoy, puertas adentro del sindicato, crece una certeza: el miedo no puede paralizar, y la organización colectiva es la única herramienta para poner fin a una crisis que ya no admite más silencios.